Durante la primera mitad de este año, Japón recibió 21,5 millones de turistas internacionales, lo que representa un aumento del 21% respecto a 2024 y marca un nuevo récord en la llegada de visitantes extranjeros.
Sin embargo, la mayoría de estos viajeros se concentra en zonas como Tokio, Kioto y el monte Fuji, provocando problemas de saturación que han llevado a implementar medidas como tasas de acceso y restricciones en barrios turísticos para controlar la masificación.
Para contrarrestar esta situación, Japan Airlines (JAL) lanzó una campaña que ofrece vuelos domésticos gratuitos a ciertos turistas internacionales, con el propósito de incentivar la exploración de destinos menos concurridos como Sapporo, Okinawa o Hakuba.
Esta iniciativa está dirigida exclusivamente a viajeros provenientes de países como Estados Unidos, Canadá, China, India y Australia, quienes deben haber reservado previamente su vuelo internacional de ida y vuelta para poder acceder a los vuelos domésticos sin costo.
Además, se estableció que quienes permanezcan más de 24 horas en ciudades como Tokio u Osaka deberán abonar una tasa de 100 dólares, medida pensada para desincentivar estancias prolongadas en las áreas más saturadas.
A pesar de que la campaña de Japan Airlines ha recibido atención internacional, expertos en turismo advierten que su impacto es limitado, ya que las rutas disponibles no siempre se ajustan a los planes de viaje de los turistas, que en muchos casos prefieren visitar destinos tradicionales y conocidos.
Esta estrategia refleja el esfuerzo de Japón por gestionar el crecimiento de su turismo, que aunque genera ingresos millonarios, también ha provocado tensiones sociales y políticas vinculadas a la masificación en ciertos puntos del país.